(De Endi.com: http://www.elnuevodia.com/largavidaalcorazonartificialconunabateria-7182...)
En manos del cirujano puertorriqueño Francisco Arabía se encuentra el primer paciente con un corazón artificial conectado a una máquina portátil, la que le ha permitido regresar a casa con su familia.
Arabía, natural de Río Piedras y adscrito a la Clínica Mayo de Arizona, le colocó la máquina hace un mes a Charles Okeke, de 43 años, a quien se le había hecho un trasplante de corazón hace más de una década.
Hace dos años, Okeke comenzó a rechazar el corazón que se le había trasplantado, lo que obligó a colocarle uno artificial que le sentenció a permanecer hospitalizado. Su cuerpo, además, ha presentado síntomas que reflejan que no aceptaría otro corazón natural.
La nueva máquina portátil, una batería conectada al corazón artificial que pesa alrededor de 14 libras, acaba de ser aprobada por la Administración Federal de Drogas (FDA, por sus siglas en inglés). Es tan pequeña, en comparación con la máquina tradicional de 400 libras, que fue diseñada por la empresa Syncardia Systems para que quepa en una mochila.
“Es el primer paciente que se ha podido enviar a su casa con un corazón artificial”, indicó a El Nuevo Día Arabía, graduado de las universidades de Pensilvania y Tulane, y director de cirugía torácica en la Clínica Mayo de Arizona.
El histórico paso llamó la atención de la cadena de televisión CBS, que filmó el momento en que Okeke salía del hospital, con su nueva mochila, rumbo a su casa.
Arabía lo recibe cada semana para corroborar que la máquina, que en inglés se ha bautizado como “Freedom Driver”, cumple su función.
El cirujano lleva dos décadas haciendo trasplantes de corazón. Ha hecho cerca de 70 operaciones, incluidos los dos años que estuvo en Puerto Rico.
Pero su carrera ha estado basada principalmente en la Clínica Mayo, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) y las instituciones hospitalarias de las universidades de Tulane y Pensilvania.
Por sus contactos permanentes con las empresas que mercadean productos vinculados a los trasplantes de corazón y los corazones artificiales, la empresa Syncardia le presentó su producto. “Tan pronto sacaron la nueva máquina conseguimos los permisos”, dijo.
Las cosas han marchado tan bien para Okeke que Arabía acaba de realizar una segunda conexión de un corazón artificial a la máquina portátil a otro paciente suyo.
El costo de la máquina se calcula en $125,000 y su mantenimiento en alrededor de $18,000 anuales. Pero Arabía advirtió que el costo de un trasplante de corazón ronda los $150,000 y las medicinas se acercan a los $15,000 anuales.
El plan de Syncardia es que cerca de 30 pacientes de corazón artificial puedan utilizar anualmente su nuevo producto, para que les permita estar fuera del hospital durante dos o tres meses mientras aparece un donante.
Para Okeke, la conexión a la máquina portátil puede ser permanente. En teoría puede hacer de todo, menos nadar.
El doctor Arabía advierte que todos se encuentran ante una nueva experiencia. “Aprenderemos todos de él”, dijo Arabía, en referencia a Okeke, quien ha expresado sentirse “muy bien” y feliz de volver a estar con su familia en su hogar.